No es facil para mi escribir de cualquier cosa, para hacerlo necesito sentir necesidades o vivir experiencias que esté conectada mi mente y mi corazón. Es por esta razón, que rehusaba la idea de plasmar ideas en este blogg.
Espero que les guste mis articulos que para algunos serán una sorpresa:
Libertad y agresividad
Siempre ha llamado mi la atención las personas agresivas y hoy que siento la necesidad de escribir, la que no la tenia desde tiempo, quisiera expresar en este texto las inquietudes de ese comportamiento que lleva a veces a la destrucción de la sociedad.
La agresividad como tal es normal. Lo importante es saber de dónde deriva determinada actitud agresiva y qué finalidad persigue.
Hay agresividades que son expresiones de energías que el hombre utiliza en la lucha por la existencia; por ejemplo, las energías gastadas por el hombre primitivo en la caza, o las energías que el hombre civilizado emplea en el trabajo del taller o en la labor intelectual.
La agresividad se renueva y brota continuamente de las energías humanas. La agresividad es buena cuando procura realizar un valor: por ejemplo, un acto de auténtica caridad; y es mala cuando persigue un desvalor: por ejemplo, un acto de odio.
Es de extraordinaria importancia la actitud que el hombre toma frente a la fuerza de la agresividad. Pretender reprimirla constantemente y completamente equivale a mutilar en cierta forma al hombre. Lo que mas importa es comprender los móviles profundos de la agresividad.
Es indispensable conocer las fuerzas agresivas para dirigirlas a objetos valiosos y detenerlas donde no deben actuar. En resumen, la agresividad debe ser oportunamente canalizada.
Lo importante es que esté impregnada de amor, como por ejemplo la corrección de un profesor hacia un alumno, o en un matrimonio. Solamente la agresividad injertada en el amor ahondará los vínculos de la convivencia humana en lugar de producir ruptura. La agresividad sola destroza; compenetrada de amor, construye.
Otra condición indispensable para su utilización adecuada es que la persona tenga conciencia de ella. Al actuar en forma subconsciente, destruye lo que conscientemente se busca construir, generalmente sucede en las relaciones sentimentales en que se busca ser correspondido y el no conseguirlo plenamente lo que se desea libera subconscientemente sus fuerzas de agresividad contra la otra persona. Y es evidente que, con ello, en lugar de acercarse a la meta deseada, se aleja de ella.
Muchas personas, para eliminar la agresividad, procuran gastar las energías en determinadas actividades, como en el deporte, el trabajo, las obras sociales, etc.
Esto no basta, pues, aunque cansados, muchas veces nos mostramos agresivos. Hay que buscar un objetivo que nos satisfaga. Procurar crear algo que nos resulte. Pero sobre todo hay que cobrar conciencia de nuestras agresividades para salir de ellas, mejor canalizarlas.
Todo lo dicho implica que la agresividad utilizada adecuadamente es un elemento valioso en la elaboración de la auténtica personalidad; liberada en forma inarmónica, la destruye. El hombre dominado por la agresividad se hace esclavo de ella. La persona capaz de canalizar las energías agresivas es libre en elegir lo que desea y dar o que dispone. Esto último implica naturalmente un espíritu de renunciación y superación.
Paulina